Prensa carroñera

10.10.2014 09:33
Dais vergüenza. Todos sin excepción. Del primer al último panfleto -nos los pienso llamar periódicos- que está hundiendo sus garras sobre el maltrecho cuerpo de una mujer que en estos momentos  todavía lucha por su vida, por la vida que han puesto en jaque una ministra incompetente por no tener ni puta idea de lo que se trae entre manos y un Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid que ha hecho trizas un hospital como es el Carlos III dejándolo en los huesos.
 
Ella se ha enfrentado a un riesgo que desconocía, bajo un protocolo de chichinabo que hace aguas por todos lados y que debía afrontar sí o sí ante la presión de unos superiores que han sabido tirar mejor que nunca del maricón el último para eludir responsabilidades y echar balones fuera. Balones que vosotros mismos ayudáis a despejar crucificando a la auxiliar culpándola de sus errores que no son más que el fruto de otros errores mayores venidos de arriba, de aquellos que toman las decisiones a sabiendas de que no cambiarán en nada su ajetreado día a día.
 
Vergüenza, ese es el término más suave que encuentro para definir el soberano ridículo que estáis haciendo algunos matando, quemando y enterrando a una mujer que aún está agarrándose a la vida con uñas y dientes aunque a algunos parezca que les pese. La ética se diluye en vuestras redacciones como la tinta del papel mojado. Vosotros y sólo vosotros habéis engrandecido aún más este sainete revolcándoos en la mierda que publicáis minuto a minuto para agitar a la opinión pública sobre una pobre inocente que no ha hecho más que dar la cara por quienes consideraban buena idea repatriar a infectados por el virus para los que no había ni medios ni solución con la que sanarlos.
 
Sois unos manipuladores y habéis demostrado una vez más estar al servicio de los que mandan. Lamiendo las botas del amo por un puñado de despojos. Esos despojos que machacáis en busca de vuestro sustento sin que os importe un carajo ni la vida de Teresa ni la de sus familiares. Hace tiempo que perdisteis la integridad y los escrúpulos y sois vosotros, precisamente vosotros, los que empañáis una profesión tan plena como el periodismo llena de tan buenos profesionales que durante esos días están presenciando boquiabiertos como los periódicos se han convertido en la mejor herramienta para idiotizar y condicionar la opinión pública de todo un país que está a un sólo paso de convertirse en el esperpento del mundo, con unos medios incapaces de poner pie en pared, echar huevos alzando la voz en nombre del pueblo y pedir la cabeza de los responsables de una situación que está poniendo en serio peligro la salud pública de toda una nación